El cromado es un proceso de galvanoplastía muy utilizado en nuestra industria y comercio, a nivel de pequeños talleres y también en las grandes industrias. Es un recubrimiento que se reconoce por su notable dureza, brillo, estructura cristalina, densidad, expansión térmica; así como su punto de fusión y resistividad eléctrica. A pesar de ser un proceso muy conocido y utilizado, es importante distinguir los distintos tipos de cromado, diferenciando aquellos que sólo tienen propósitos decorativos, donde destacan el cromado brilloso, cromado negro, trivalente o el cromo micro-fisurado; de los cromados con exigencias más elevadas en el ámbito de la ingeniería, como es el cromado duro.
Es evidente que en el ámbito de los recubrimientos industriales, los recubrimientos orgánicos, poliméricos, han ido ganando terreno en relación al cromado y otros recubrimientos electrolíticos; no obstante, en los recientes años el proceso de cromado está revitalizándose al encontrar demanda en las clásicas aplicaciones dentro de la industria automotriz, hidráulica, de fabricación de herramientas, metal-mecánica, maquinaria, aeronáutica, electrónica, de manufactura de moldes, en la industria militar, nuclear, aeroespacial o minera, por mencionar las más destacadas.
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